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Cambio climático, huella de carbono y los desafíos que conllevan

SystepEl cambio climático y sus anticipados funestos efectos ha captado la atención mundial, motivando a los distintos países a tomar acciones preventivas, centradas en el control y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Chile es sólo responsable de un 0,2% del total de las emisiones mundiales1, sin embargo, sus emisiones per cápita de 3,9 [ton CO2] para el 2004 superan el promedio latinoamericano. Estudios recientes2 indican que la situación continúa deteriorándose, las emisiones del país han aumentado en 166% en los últimos 14 años, alcanzando 95 millones [ton CO2] al 2008, lo que se traduce en 5,7 [ton CO2] per cápita. Adicionalmente, dependiendo de cómo se defina la futura matriz de generación eléctrica, esto podría aumentar por la incorporación de varias centrales a carbón. A nivel mundial se ha buscado reducir las emisiones de GEI por varios caminos, entre los que destacan la utilización de energías renovables, la gestión energética y la eficiencia energética (EE), las que según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), corresponden a los pilares fundamentales para el cumplimiento de los compromisos ambientales del sector, a la vez aportando a la sustentabilidad y eficiencia económica. En el contexto anterior, se describen a continuación tres aspectos claves que deben preocupar al país: las barreras potenciales por la huella de carbono de nuestros productos, la estrategia de eficiencia energética elegida por el país, y las nuevas iniciativas mundiales enfocadas en la gestión de energía, a través de la futura norma ISO 50.001.

La huella de carbono

En términos simples, la huella de carbono de un producto representa las emisiones de GEI asociadas a la elaboración de ese producto. Es por ende, un índice que permite al comprador interesado el privilegiar a aquellos productos que menos emiten, transparentando a los consumidores esa huella, o, tomando acciones para que el productor busque reducirla. Una acción de creciente interés es la de aplicación de un impuesto al carbono, donde aquel producto con una mayor huella se hace menos competitivo. Esta es una inquietud creciente de los sectores exportadores del país, ante el temor que los países desarrollados les exijan una reducida huella de carbono en sus productos. Esto se dificulta, tanto por el desarrollo de una matriz energética con creciente tendencia al carbón como el importante aumento de la huella por el transporte desde un Chile distante de sus principales destinos de exportación. Esta inquietud crece al identificar iniciativas de países desarrollados que apuntan a establecer restricciones al comercio basadas en el contenido de carbono de los productos. En Estados Unidos se ha planteado un debate sobre un impuesto asociado a la emisión de los productos importados. Por otro lado, el presidente francés Nicolás Sarkozy ha formulado un impuesto al carbono en las fronteras europeas, aunque su planteamiento no ha prosperado, dado que el resto de la comunidad europea percibe efectos negativos en la competitividad de sus empresas. No obstante, algunas empresas extranjeras han tomado políticas de reconocimiento de la huella en forma voluntaria, como es el caso de la cadena de retail Tesco, la cual exige a sus proveedores ilustrar la trazabilidad de la huella de carbono, con la finalidad de exhibir esta información a sus clientes (carbon labelling)3.

A pesar de que las exigencias de reducción de la huella implican realizar nuevas inversiones, estas pueden traer beneficios a los productores, ya que están obligados a identificar los focos de emisión, mejorar la gestión de sus procesos y aumentar su eficiencia energética, elementos que pueden traducirse en una reducción de costos. Por último, cabe destacar que, dados los avances en esta materia, la huella de carbono debe ser calculada y certificada siguiendo una metodología que sea aceptada internacionalmente, porque de lo contrario los productos pudieran no ser aceptados en algunos mercados.

Estrategia Eficiencia Energética (E3)

Una clara señal de que la eficiencia es un pilar de la política energética chilena se evidenció con la creación en el 2005 del Programa País Eficiencia Energética. Este programa recientemente se transformó en la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, cuyo objetivo es establecer una política para la promoción y utilización eficiente de los recursos energéticos, impulso basado en que una correcta implementación de EE trae necesariamente beneficios económicos, sociales y ambientales. Entre los proyectos de la Agencia se destaca la Estrategia de Eficiencia Energética 2020 (E3), que el Ministro de Energía dio a conocer el pasado 24 de Abril. Se definió la línea base y hoja de ruta de las políticas de EE, estableciendo las acciones a seguir por los actores involucrados del país, de manera de mejorar la competitividad y estar preparados para el nuevo escenario mundial que incorpora el cambio climático como una de sus variables relevantes. Esta estrategia considera acciones principalmente en los sectores: Edificación, Artefactos, Industria y Minería, Transporte y Sector Eléctrico. No obstante, dentro de cada uno de estos, se analizarán los siguientes factores transversales: Educación y Concientización, Investigación y Desarrollo, Estándares mínimos de eficiencia energética (MEPS) y Etiquetado, Recolección de datos y Financiamiento. Siguiendo estas acciones, el gobierno estima una reducción de emisiones acumuladas hasta el año 2020 de aproximadamente 68 millones [ton CO2], correspondientes a un 5% de lo que se emitiría en ese mismo período sin EE. En el mes de julio el Ministerio entregará un primer borrador del documento E3, con la finalidad de generar una discusión pública que permita incorporar modificaciones en el documento definitivo, que se presentará en noviembre en la Expo Eficiencia Energética 2010.

Gestión de Energía en la Empresa, ISO 50.001

Un tercer aspecto, que envuelve los dos anteriores, es la Gestión de la Energía, que es un proceso de mejoramiento continuo del manejo y consumo de los insumos energéticos dentro de los procesos productivos, basado en cuatro actividades cíclicas: 1) Identificar el potencial de EE dentro del proceso productivo, 2) Evaluar las posibles medidas y determinar las opciones rentables y sustentables, 3) Implementar las medidas y 4) Monitorear y verificar el desempeño de estas medidas. Los beneficios asociados a la gestión de energía son diversos, entre ellos se destacan: la reducción de costos de producción y aumento de la competitividad, el aumento en la supervisión y control del proceso productivo, reducción de incertidumbre en la proyección de la demanda, conocimiento y reducción de las emisiones asociadas a las distintas actividades. Conocidas las ventajas de la gestión de energía, ha sido de interés mundial el desarrollar un estándar que entregue un marco de referencia para integrar la eficiencia energética en las prácticas de las empresas. Esto implicó que a principios del año 2008 la organización ISO aprobara un comité (PC 242 – Energy Managment) cuya responsabilidad es desarrollar el nuevo estándar ISO 50.001 para el Manejo de la Energía, en el cual participarán 37 países, entre ellos Chile a través del Instituto Nacional de Normalización. La idea es establecer metas y objetivos de mejora en el desempeño energético, acordes a la realidad de la empresa, a través del seguimiento de un plan de acción. La implementación se basa en procedimientos, documentación, controles operacionales, entrenamiento y comunicación, mientras que su efectividad es revisada periódicamente por auditores internos. Se espera que el documento final de la ISO 50.001 sea publicado a principios del año 20114. Sin embargo, Estados Unidos ya posee un programa de gestión de energía en industrias5, donde el objetivo es implementar 25 planes pilotos de lo que será la norma ISO 50.001. Al igual como sucedió con la ISO 9.001 e ISO 14.001, este nuevo estándar busca convertirse, en el mediano plazo, en una necesidad para las compañías que deseen dar a conocer a sus clientes la eficiencia y sustentabilidad de sus procesos productivos, características que agregan valor a la empresa y aumentan su competitividad en el mercado.

Los desafíos a futuro

Informarse sobre las consecuencias que el cambio climático puede traer en el futuro, es una de las tareas que debiera incorporarse en la política energética y en las estrategias de desarrollo de las empresas, con la finalidad de estar preparados para las nuevas regulaciones, se identifiquen los costos asociados a la emisión de GEI y se requiera de estándares de gestión, eficiencia y sustentabilidad. Crecientemente, los consumidores querrán estar informados sobre cómo se producen los bienes que consumen y cuales son sus impactos ambientales, influyendo en la decisión de compra de dichos bienes y por consecuencia en la competitividad de las empresas. Es por esto la importancia para el país en general, y las empresas en particular, de establecer criterios comunes para determinar la huella de carbono, realizar los esfuerzos para determinar la línea base de consumo energético y las medidas de EE, pero pensando como solución definitiva utilizar la gestión de energía para optimizar al máximo la energía, reducir las emisiones y mejorar la eficiencia económica. En resumen, se enfrenta un fenómeno internacional, la denominada por algunos “revolución verde”, basada en la innovación y medidas gubernamentales y privadas que apuntan al desarrollo económico y social responsable. Ser pioneros en esta revolución implica realizar esfuerzos en el corto plazo, para enfrentar el encarecimiento de la matriz energética como también el desarrollo de nuevas inversiones, incorporando en paralelo medidas de EE y de gestión de energía que permitan a las empresas continuar integrándose a nivel mundial y ser líder en los mercados competitivos sustentables.

1 Naciones Unidas, “Human Development Report 2007/2008”
2 CEPAL, Naciones Unidas & Gobierno de Chile, “La Economía del Cambio Climático en Chile”, nov 2009
3 www.tesco.com/greenerliving/greener_tesco/what_tesco_is_doing/carbon_labelling.page
4 ISO Regional Seminar, Tailandia, marzo 2010
5 www1.eere.energy.gov/industry/energymanagementdemonstrations/

Por Systep, consultora chilena altamente especializada en el campo de los estudios técnicos y económicos del sector energético.

  1. 14/05/10 a las 11:13 | #1

    Excelente resumen. Sin embargo, y cómo he manifestado otras veces en esta página. ¿Hay alguien además de mi a quien le interese reducir las emisiones por los efectos que éstas tienen en los ecosistemas independiente de cuán o menos ricos nos puedan hacer a nosotros, por “los osos polares” y más allá del efecto en nuestros bolsillos? ¿No falta un poco de ecocentrismo en este enfoque tan antropocéntrico?

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