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El verdadero debate en torno a Hidroaysén

hidroaysenMucho se ha debatido en torno a los beneficios y perjuicios del polémico proyecto Hidroaysén, y en mucho menor medida de un proyecto de características bastante similares, pero de más bajo perfil, denominado Energía Austral, que pretende construir 3 centrales hidroeléctricas de embalse, que aportarían del orden de 1.100 MW, también en la Región de Aysén. Sin embargo, se ha tocado poco, y con menor grado de profundidad y seriedad, cual es el caso base, o sea, los beneficios y perjuicios del caso sin proyecto.

Es innegable que los proyectos de esta envergadura generan impactos, como también proyectos menores los generan en otra escala. Sin embargo, es un error evaluar sólo los impactos de la iniciativa bajo estudio para decidir si es conveniente o no. Una evaluación social del proyecto deberá analizar también los impactos de la alternativa sin proyecto, que no es igual a cero.

Con un crecimiento conservador de la demanda de 4,5% anual, suponiendo que se implementan algunas medidas de eficiencia energética, el SIC necesita unos 10.000 MW adicionales en los próximos 13 años (plazo estimado de entrada del último embalse de Hidroaysén). Para contrastar, de acuerdo a las estadísticas de energía del INE, en los 10 años previos, que incluye dos años consecutivos de demanda plana por efecto de la crisis, el crecimiento anual promedió 4,6%, y el Plan de Obras de la CNE estima 6% al 2020.

¿Cómo se obtiene entonces la energía si no se desarrolla Hidroaysén ni Energía Austral? Hay un gran abanico de tecnologías disponibles, pero dado el marco regulatorio y la realidad nacional, no todas son competitivas. Se habla mucho de las eólicas, sin embargo, aún no son competitivas en precio, y los parques instalados hasta el momento en Chile han estado bastante por debajo del factor de planta de cerca de 30% que se había estimado. Adicionalmente, los balances ERNC excedentarios configuran un contexto poco atractivo para la materialización de nuevos proyectos eólicos, lo que explica que hay tantas iniciativas eólicas con evaluación ambiental aprobada que no encuentran financiamiento para su materialización. Y aún si lo encontraran, se requerirían cerca de 5.000 aerogeneradores de 2 MW con factor de planta de 30% para reemplazar Hidroaysén y Energía Austral, los cuales se ubicarían preferentemente en zonas costeras. Parte importante de la extensión de costas de Chile tendría siempre una torre a la vista.

Otra alternativa de desarrollo en base a ERNC son las pequeñas centrales de pasada, que sí son competitivas. Sin embargo, se hace necesario considerar la escala: para desplazar los proyectos Hidroaysén y Energía Austral, considerando su potencia y factor de planta, se requiere del orden de 175 centrales de pasada de 25 MW, con sus respectivas líneas de transmisión. Conjuntamente, estos pequeños proyectos generan un impacto considerable.

La geotermia, por su parte, está recién en pañales en Chile y deberá enfrentar una opinión pública adversa tras el incidente de El Tatio, y otras alterativas ERNC aún no son competitivas como para poder desplazar a las hidroeléctricas. Por lo tanto, la alternativa más probable a estos dos grandes proyectos, sin utilizar embalses, será una combinación de 8 centrales termoeléctricas a carbón similares a Campiche y además unas 60 centrales hidroeléctricas de pasada del tamaño de Palmucho, con sus respectivas líneas de transmisión.

El debate, entonces, debería girar en torno a cuál de éstos escenarios es el menos malo. Y también, qué modificaciones a las reglas del juego del mercado eléctrico son deseables para alterar el escenario sin proyecto.


Por Renato Valdivia, cofundador y editor de Central Energía.


  1. Patricio Segura
    01/12/10 a las 19:05 | #1

    @Renato Valdivia
    Renato, pero un punto que no aclaras en tu análisis del consumo del SIC es que la presión por mayor energía no proviene de los pequeños consumidores, sino de la gran minería que existe y pretende existir en el SIC. En una presentación de 2005 Endesa reconoció que “con la incorporación al Sistema Interconectado Central de nuevos proyectos mineros, la tasa de crecimiento de la demanda en el período 2008-2017 se sitúa en torno al 6.8 %”. Entonces, todas las estimaciones se basan en esa presión de la gran minería, y no particularmente de Codelco sino de proyectos privados. Entonces, de no ser por esa presión, basta y sobra energía para los próximos años. La discusión de fondo es, entonces, qué tipo de país queremos construir. ¿Si inventan prostíbulos intensivos en uso de energía y una empresa los quiere instalar en todo el país, debemos sacrificarlo todo para satisfacer esa demanda? Perdona el ejemplo (no soy moralista) pero tiene que ver con una discusión previa a la de echarle mano a todo para satisfacer una demanda interesada.

  2. Eduardo Avalos
    27/10/10 a las 12:36 | #2

    Alguien que sepa, me puede explicar por qué todas las centrales son empresas extranjeras?… y otra cosa, ¿Por qué no es el estado el que invierte en Energía?… No van a decir que los capitales extranjeros lo hacen por el bien de la comunidad, porque las cuentas de luz se pagan bien pagadas en comparación a Argentina, donde la energía eléctrica es más barata.

  3. Renato Valdivia
    23/06/10 a las 15:46 | #3

    José Luis
    Algunas precisiones, con su respectiva fuente:
    - Los proyectos se conectarían al SIC; la minería del norte grande no accede a esta energía.
    - 71% del consumo del SIC corresponde a distribución, o sea, a pequeños consumidores (gran parte residencial). (CDEC-SIC)
    - 16% del consumo del SIC es minero; de éste, cerca del 50% corresponde a Codelco, que es estatal. (CDEC-SIC)
    - Hay una serie de países que han establecido derechos de agua transables similares al caso chileno, como Australia, Sudáfrica y algunos estados de EEUU. Más aún, el Banco mundial destaca el potencial de este mecanismo de mejorar la eficiencia del uso del agua, mediante la señal del precio. (World Development Report 2010, Chapter 3, World Bank)
    Pero más importante aún, aunque fuera efectivo que el proyecto se paga en 5 años y generara una concentración de 95%, ¿cuál sería la alternativa? Ya se expuso en el artículo. Se alcanzaría dicha concentración (las empresas dedicarían los recursos no invertidos en Hidroaysén a otros proyectos) y se generaría utilidades con 8 centrales a carbón, 68 líneas de transmisión y docenas de cuencas intervenidos.
    Ese es el punto del artículo. Nadie discute que el proyecto genera impactos, pero vale la pena reflexionar acerca de los impactos de no realizarse el proyecto.@José Luis Novoa

  4. 23/06/10 a las 12:49 | #4

    Renato, tampoco se ha hablado de que la evaluación ambiental de las pretendidas represas y su tendido se evaluaran por separado, a pesar de que son un mismo proyecto. Tampoco se ha discutido que Colbún y Endesa concentrarían el 95% de la generación eléctrica de Chile, y la ley antimonopolio???, además estas 2 empresas son “competencia” en el resto de la generación, pero “socios” en HidroAysén, ¿colusión, carteles, negociaciones incompatibles?.
    Mención aparte merece el tema de seguridad de un supuesto trazado de más de 2 mil Km., único en el mundo o que más del 80% de los derechos de aguas estén en manos de extranjeros y Chile sea el único país del Planeta que privatizó sus aguas…, o que esta energía no es necesaria para Chile, sino para la gran minería del norte, por lo que la explotación de los recursos naturales no renovables es por partida doble, ya que las transnacionales se llevan el 90% de las utilidades a sus países de origen…
    Creo que el debate debe ser en serio, esto es un tremendo negocio que n 5 años está pagado, el resto son utilidades multimillonarias para los Matte y Endesa a costa de los bienes nacionales que el Estado chileno ha dado en bandeja…que feo no??

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