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¿Por qué subsidiar las ERNC?

ERNCLas ERNC aún son, en términos estrictamente privados, más caras que las centrales termoeléctricas, pues estas últimas normalmente no consideran los costos externos. La figura siguiente muestra algunos costos estimados para distintos medios de generación renovable. Las cifras no pretenden ser exactas, pues están fuertemente influenciadas por las condiciones locales y por las tasas de interés. Asimismo, la longitud de las líneas de transmisión requerida para transportar la energía generada puede hacer también que un proyecto de ERNC que pudiera ser competitivo en el plano de la generación deje de serlo cuando se considera el panorama completo. Sin embargo, las cifras insinúan que hay medios de generación renovable no convencional que comienzan a ser atractivas:

Precios de las tecnologías ERNC

Precios de las tecnologías ERNC de acuerdo a McKinsey. "Opportunities and threats in bio-energy for South American pulp and paper industry". Agosto de 2007

-          La tecnología minihidro puede abrirse paso por sí sola con los incentivos actuales, razón por la cual se han multiplicado los proyectos en esta área.

-          La generación a partir de biomasa forestal es también competitiva, razón por la cual ha sido implementada espontáneamente por las industrias del rubro. Sin embargo, su potencial está predeterminado por la tasa de explotaciones.

La energía eólica y geotérmica podrían competir con los medios tradicionales, pero se encuentran con el obstáculo de la falta de información. Es arriesgado para los privados invertir cientos de miles de dólares en sondajes para concluir que el sitio estudiado no presentaba potencial de generación. La potencia eólica, por otra parte, depende de la velocidad del viento al cubo, por lo que la generación real es extremadamente sensible a la velocidad efectiva del terreno, lo que requiere de mediciones confiables y durante periodos significativos de tiempo. Para diversificar el riesgo, el país debiera desarrollar mapas de potencial eólico, solar térmico y geotérmico que atraigan el interés de los actores del negocio energético.

Intermitencia natural: Las energías renovables, salvo la geotérmica y de biomasa, presentan una impredecible fluctuación natural. La figura siguiente muestra la potencia de energía eólica entregados al sistema interconectado de Alemania entre el 10 y el 17 de julio de 2008.

Potencia de energía eólica (MW) entregados al sistema  interconectado de Alemania, entre el 10 y el 17 de julio de 2008

Potencia de energía eólica (MW) entregados al sistema interconectado de Alemania, entre el 10 y el 17 de julio de 2008

Se observa que, en dicho lapso, la potencia generada fluctúa entre 845 MW y 7042 MW, con  una desviación estándar de casi la mitad de la media.

La figura siguiente muestra el caudal diario promedio (pies3/seg) del río North Fork, en Dakota del Norte, Estados Unidos.

Costo total de las ERNC

Caudal diario promedio (pies3/seg) del río North Fork, en Dakota del Norte, Estados Unidos. 1998 - 2002

Se observa que los valores fluctúan entre más de 14.000 pies3/seg y un caudal base de 56 pies3/seg. El desarrollador de un proyecto hidroeléctrico de pasada en este río no diseñará una central para los máximos, pues la central estaría la mayor parte del tiempo desaprovechada. Sin embargo, tampoco la diseñará para el caudal base, sino que posiblemente lo hará para un caudal intermedio. Esto quiere decir que buena parte del tiempo, la central no dispondrá de agua suficiente para generar toda la potencia de la que es capaz, por lo que la energía que entrega al sistema será casi tan fluctuante como la hidrología del lugar.

Esta intermitencia natural constituye una desventaja significativa respecto a las fuentes fósiles y nucleares. Resulta sumamente problemático desconocer con certeza la disponibilidad de un recurso dado en un momento determinado, porque complejiza la regulación fina del sistema y porque exige la instalación de potencia ociosa para actuar como respaldo cuando el viento deja de soplar y la lluvia deja de caer. Tan marcada resulta esta desventaja que el sistema tarifario chileno distingue entre el pago por energía, que da cuenta del volumen de ventas de energía efectuadas, y el pago por potencia, que paga la “potencia firme”, o capacidad que tienen las centrales de responder con certeza a despachos de energía en un momento cualquiera. Dado que la energía eólica, solar, mareomotriz e hidráulica de pasada no pueden garantizar la entrega de energía en cualquier momento, la “calidad” de la energía es peor, no pueden obtener pagos por potencia y los mayores costos totales enfrentan además menores pagos totales.

Si los costos son mayores y la “calidad de la energía menor”, es lícito preguntarse por qué debería la sociedad incentivar “artificialmente” medios de generación más caros. La respuesta se encuentra en la valorización de las externalidades. Los costos que comúnmente se muestran y que indican la aparente baja competitividad de las ERNC sólo consideran los desembolsos privados incurridos en la cadena generación y transmisión, pero no le ponen precio, por ejemplo, a las emisiones de las plantas termoeléctricas ni a los impactos de las líneas de transmisión. Evidentemente, resulta en extremo complejo tasar los impactos de estas actividades. ¿Cuántas enfermedades respiratorias adicionales son atribuibles a la operación de las centrales de Mejillones? ¿Cuánto nos cuestan dichas enfermedades? ¿Cuál es el costo para la humanidad de una tonelada adicional de carbono emitida a la atmósfera en un momento determinado? Por supuesto, también hay externalidades positivas ¿Cuánto valor recreativo generó el Lago Rapel? ¿Es acaso más valioso el ecosistema de secano al que el actual ecosistema de lago por el cual lo reemplazó? Podemos intuir la dirección de las respuestas, pero no su magnitud. Sin embargo, resulta claro que las externalidades netas (esto es, negativas menos positivas) de la energía fósil son mayores que las ERNC para casi cualquier escenario razonable. Por eso, el apoyo a las ERNC es una manera de nivelar la cancha, compensando el subsidio implícito que hoy tienen los medios fósiles al no exigírseles compensar sus externalidades netas. O bien, más efectivo, obligar a tales medios fósiles a incorporar sistemas de captura de emisiones, incluido el carbono.


Por Joaquin Barañao, cofundador y editor de Central Energía.


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